Regresa a Buenos Aires una de las voces más íntimas y perdurables de la tradición musical hispana
24 de mayo de 2026
En mayo, Buenos Aires recibirá una de las voces más íntimas y perdurables de la tradición musical hispana: Liuba María Hevia, una de las compositoras cubanas más importantes y relevantes de todos los tiempos.
Se presentará el Sábado 30 de Mayo - 21hs. junto a la cantante MAGDALENA LEÓN en el TEATRO EL ALAMBIQUE - Griveo 2350 . V. Pueyrredón - CABA con un show al que llamaron TANTAS VIDAS
Entradas: https://www.alternativateatral.com/obra99659-tantas-vidas-liuba-y-magdalena
Otras fechas:
Lunes 25 / 19:30hs. Club Sportivo y Social Mitre, Av. Mitre 1417 - Quilmes
Jueves 28 / 20hs. Raíces de Dawson – Nva. York 4699. Berisso
Viernes 29 / 21hs. Torcuato Tasso – Defensa 1575 San Telmo CABA
En esta nueva visita de Liuba a la Argentina, como ya han hecho otras veces, compartirán escenario con Magdalena interpretando sus repertorios, pero también cantarán juntas, en este concierto al que llamaron: “Tantas vidas"
MAGDALENA LEÓN: Gran intérprete de la música de Latinoamérica. Nacida en Madrid, es argentina por elección. Su refinado arte la confirma como una decidora de purísima estirpe. Su afinación, el uso de su amplio registro, la vocalización y el hallazgo de multiplicarse en voces hacen a la originalidad de su trabajo.
LIUBA MARIA HEVIA: Posee más de veinticinco discos en su haber. Ha grabado y colaborado junto a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Ana Belén, Pedro Guerra, Marta Gómez, Manuel García, Omara Portuondo, Chucho Valdés, Los Van Van, entre otros muchos. Además de su propia y extensa obra en la que aborda la canción trovadoresca, la habanera, la guajira, el son, el bolero, la balada, la música para niños, incluye antologías de gran valor musical dedicadas a la habanera y otros géneros, y a grandes autores e intérpretes de la música iberoamericana. Multipremiada y distinguida por su trayectoria musical y por su creación discográfica. Llevó su música a todos los continentes. Es Embajadora de UNICEF por su labor en la infancia. En 2025, editó sus discos: Canciones que no se extraviaron (Vol.2) y Liuba María Hevia con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.
VIDEOS:
Bailando en un ladrillito https://www.youtube.com/watch?v=Z3WHE1Xxhvk&list=RDZ3WHE1Xxhvk&start_radio=1
Con los hilos de la luna: https://www.youtube.com/watch?v=ZQXwK1RXgs4&list=RDZQXwK1RXgs4&start_radio=1
MAGDALENA LEON:
Nació en Madrid, pero vivió en Venezuela desde los 7 años. Allí conoce en la escuela a la cantante Cecilia Todd de quien sigue siendo amiga entrañable. Ambas han cantado juntas en varias ocasiones, grabando canciones a dúo en el álbum Cecilia Todd en la Argentina y en Entre amigos, de Magdalena León. Viene con su familia a Buenos Aires y desde muy joven ingresa al grupo Buenos Aires 8, destacado octeto coral de fama internacional, dirigido por Horacio Corral.
En 1982 representó a la Argentina en el Festival de la OTI cantando Canción para dar las gracias y en otros Festivales. A fines de la década de 1980 fue una de las solistas que participaron de Mujeres Argentinas (Ariel Ramírez y Félix Luna), junto a Marián Farías Gómez y Angela Irene.
También fue solista en la primera ópera folclórica argentina: Tres delirios en vísperas de la muerte, de José Luis Castiñeira de Dios. Entre otros trabajos participó en un disco con Jaime Torres, lanzado en Alemania y en dos discos infantiles de Ruidos y ruiditos.
En los 90 se recibió en la especialidad de Fonoaudiología, dedicándose a dar cursos y enseñar a cantantes profesionales. En el 2000, volvió a dedicarse al canto profesional, grabando dos álbumes, Para vivir en 2003 y Entre amigos en 2010.
Tiene 7 discos, el más reciente: Fronteras, (Acqua Récords) aborda la obra de autorxs latinoamericanxs como Rada, Juan Luis Guerra, Viglietti, Aznar, Blades, Parodi, Ruibal y otros.
Su larga historia como intérprete solista y docente viene enriqueciendo y madurando su obra para llevarla cada vez más lejos en sus búsquedas creativas.
Liuba recorrerá distintos ritmos de la música cubana, desde la habanera hasta la guajira, el bolero, el son y la canción trovadoresca, entre otros, desplegando así la riqueza expresiva y la diversidad emocional de una tradición musical profundamente viva. Estas presentaciones no forman simplemente parte de una agenda de gira. Representan un raro momento cultural: la llegada de una artista cuya voz ha trascendido desde hace tiempo la categoría de la interpretación para convertirse en un refugio vivo de canción, emoción y memoria para generaciones a lo largo del mundo hispanohablante. La obra de Liuba María Hevia se distingue por su capacidad de preservar aquello que el tiempo amenaza con borrar una y otra vez: la sacralidad de la infancia, la dignidad de la ternura, la verdad íntima del amor y la memoria emocional de un pueblo. Sus canciones no buscan el ruido. Buscan la permanencia. No se imponen sobre quien escucha; entran en silencio y permanecen. Hay, además, una dimensión profundamente singular en su obra: miles de personas han crecido acompañadas por la música infantil de Liuba, y más tarde, al llegar a la madurez y se enamoran, han encontrado también en su repertorio para adultos otra forma de expresar el amor y la belleza. Y cuando esas mismas personas forman una familia, sus hijos vuelven a crecer escuchando las canciones infantiles de Liuba, como si su música supiera regresar una y otra vez al corazón o al origen de la vida. Se transmite, se renueva y vuelve a nacer de generación en generación, como una corriente afectiva que no se agota. En ello reside uno de los rasgos más extraordinarios de su legado: haber creado una música que no pertenece solo a un tiempo, sino al hilo más íntimo y perdurable de la memoria humana.
Estas noches ofrecen más que conciertos. Ofrecen el privilegio de recibir una presencia artística cuyo valor no reside únicamente en la excelencia musical, sino en la profundidad de resonancia humana que su obra continúa despertando. En una época cultural marcada por la velocidad, la fragmentación y el exceso, Liuba María Hevia encarna algo cada vez más infrecuente y, precisamente por ello, cada vez más indispensable: una voz de claridad, belleza y coherencia espiritual, capaz de devolver al oyente la emoción, y el sentido de lo esencial. Su presencia en Buenos Aires, significa la llegada de una sensibilidad que ennoblece, de una voz que resguarda la memoria y de un encuentro cultural destinado a permanecer, más allá de la noche en que es vivido.





